domingo, 21 de julio de 2013

A 25 Kilómetros

Ahí estaban ellos, a solo horas de que todo pasara.
Nadie sabia pero todos sospechaban.
En esa mesa, él sonreía... ella callada.
El la miraba, ella aguantaba.
Un juego, cuatro tragos, muchos cigarros; a ella no le importaba nada.
Las horas pasaban, pero ya nadie hablaba.
Simplemente, ella se levantó y se despidió.
El, pocos minutos después, la siguió.
Algo cambió horas después.
El secreto surgió; cómplices de la oscuridad.
Nadie hablaba, nadie existía.
Llegó la mañana, el frío, la preocupación, pero él.
Un cigarro, un café.
La gente no entendía el por qué.


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